La talla bipolar, una técnica para el aprovechamiento de un recurso escaso

Los artefactos e instrumentos de piedra fueron realizados con rocas obtenidas en lugares alejados del área. Ante la ausencia de roca en esta microrregión los talladores debieron aplicar técnicas que les permitieran un aprovechamiento máximo del recurso lítico. Tal es el caso de la talla bipolar en la que la roca a tallar es apoyada y sostenida en una base (yunque) y luego es golpeada con un percutor. De esta forma pueden tallarse rocas pequeñas a partir de las cuales se logran obtener filos útiles. Por otro lado también usaron otras formas de talla que les permitieron realizar una gran variedad de instrumentos.

Las puntas de proyectil y bolas de boleadora sirvieron para cazar diferentes animales. Los cuchillos, raederas, perforadores y raspadores entre otros, fueron usados para procesar los recursos faunísticos y para trabajar los cueros, la madera y la alfarería. Sin embargo, como la gente sabía que no contaba con rocas inmediatamente disponibles cuidaban sus equipos utilizándolos al máximo prácticamente hasta que sus tamaños lo permitieran. Si se rompían eran reparados o transformados en otros instrumentos y vueltos a utilizar. Igualmente en ciertas ocasiones como las salidas de caza algunos de ellos podrían perderse.

Los instrumentos líticos no solo jugaron un rol importante en la subsistencia de estas poblaciones sino que también pudieron transmitir aspectos simbólicos. En este sentido se ha detectado la preferencia del uso de rocas coloreadas a pesar de que estas no presentan un beneficio técnico en comparación con las rocas de color blanco. Además se han encontrado objetos realizados con rocas provenientes de lugares distantes. Los estudios realizados nos permitieron conocer que a pesar de las distancias a las que se encontraban las rocas (más de 150 km) una gran variedad de ellas fue trasladada hasta los campamentos del río Salado y sus lagunas. Posiblemente estas rocas viajaron por medio de las diversas redes de intercambio. Entre estas, la más importante fue la que los conectaba con los habitantes de las sierras de Tandilia. Allí se encuentran las rocas más usadas por los pobladores del Salado: las cuarcitas y la ftanita.