Cazadores, recolectores y pescadores de la microrregión del Salado

Los pobladores que ocuparon esta zona hace 2300 años organizaron su estilo de vida ocupando el amplio paisaje que atraviesa el río Salado bonaerense, lo que les permitió aprovechar los diversos recursos del río y las lagunas aledañas. Estos grupos basaron su economía en la caza, la recolección y la pesca. La región pampeana estuvo habitada desde hace 11.000 años por grupos de cazadores-recolectores que tenían una alta movilidad, no obstante los pobladores que ocuparon la microrregión del río Salado hace 2300 años fueron menos móviles, es decir, permanecieron en sus asentamientos, ubicados en montes cercanos al río y a sus lagunas, durante varios meses a lo largo del año. Así estas nuevas sociedades, enfatizaron la producción de alfarería y las actividades de pesca y caza de animales vinculados con los ambientes acuáticos.

Es interesante observar los conocimientos que tenían estos pobladores acerca del territorio y de los recursos disponibles en la región. Tenían una detallada información sobre qué frutos y raíces eran comestibles, también conocían qué peces y aves acuáticas podían obtener en el río, así como en las lagunas y arroyos en diferentes momentos del año. En los sitios arqueológicos encontramos evidencias que aprovechaban como alimento diversos animales medianos y pequeños como roedores, especialmente el coipo o falsa nutria y los venados. De estos últimos, utilizaban sus cueros y huesos. También encontramos evidencia de algunas aves, peces marinos y de agua dulce (bagre y tararira). Las preferencias alimenticias responderían, tal como en distintos momentos de la historia, a costumbres, sabores o tabúes religiosos.

El coipo (falsa nutria) fue un recurso silvestre ampliamente explotado en momentos prehispánicos en toda la Pampa Húmeda y en el noreste de nuestro país. Los hallazgos arqueológicos permiten sostener que las sociedades del Salado realizaban un aprovechamiento integral de este roedor, es decir, todas las partes del animal han sido utilizadas con distintos fines: la carne como alimento, la piel para la fabricación de abrigos o tiendas, la grasa con fines medicinales y tecnológicos, los huesos y dientes para la manufactura de instrumentos y adornos personales. Junto con el aprovechamiento de este roedor, en la región del Salado se han explotado los recursos propios de los humedales, como los peces, las aves acuáticas, y también se consumieron mamíferos de mayor porte como el ciervo de los pantanos y el venado de las pampas.

 

Para conocer qué tipo de recursos faunisticos y vegetales formaban parte de la alimentación de estos antiguos pobladores se utilizan diferentes indicadores. En principio, en los sitios arqueológicos se encuentran huesos de animales y mucho de ellos tienen diversos tipos de marcas que señalan su manipulación por parte de estos grupos. Otra vía de indagación es el análisis de restos humanos que pueden encontrarse en sitios arqueológicos para conocer que alimentos consumieron esos individuos. Estos estudios nos informan si su dieta fue carnívora, vegetariana u omnívora, si comían recursos terrestres o marítimos. Además, algunos estudios en los fragmentos de cerámica proporcionan información sobre qué se cocinó o almacenó en las variadas ollas y recipientes.